Endesa, la eléctrica española con más exposición al negocio nuclear, lo tiene claro: las centrales tienen que estar operativas mucho más tiempo para conseguir un mix energético que asegure la eficiencia, la seguridad y el recorte de las emisiones de CO2. El consejero delegado de Endesa, Andrea Brentan, ha pedido una extensión de la vida útil de las centrales hata los 60 años. El Gobierno aprobó el pasado diciembre limitarla hasta los 40 años, pero con la posibilidad de ampliarla de forma extraordinaria.

Brentan, que ha participado en el congreso de la Sociedad Nuclear Europea que se celebra desde hoy y hasta el miércoles en Barcelona, ha subrayado que la decisión última sobre los plazos máximos de funcionamiento de las instalaciones debería recaer en reguladores independientes, con lo que se podría anular el coste político que deben asumir (y que tratan de evitar) los Gobiernos en caso de ampliarlos.

El máximo ejecutivo de Endesa ha reclamado emular el modelo aplicado por las autoridades de Estados Unidos, donde la mitad de los 104 reactores operativos ya han ampliado sus licencias hasta los 60 años. “Dieciocho de esos reactores son tan antiguos como Garoña [que dejará de funcionar en 2013 por orden del Ejecutivo] y tienen un diseño similar”, ha apuntado.

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