Andrea Brentán, consejero delegado de Endesa, eléctrica controlada en un 92% por Enel, puso ayer en tela de juicio las últimas grandes decisiones del Gobierno en materia energética.

Brentán, que compareció en la subcomisión del Congreso constituida para definir la estrategia energética de España para los próximos 25 años, unió su voz así a la de otros directivos eléctricos, como Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, que acudió a la misma comparecencia la semana pasada.

Brentán reclamó que se extienda la vida de las centrales nucleares existentes en España a 60 años, frente a los 40 años de vida útil que pretende el Gobierno, o que se considere la opción de construir nuevas plantas para garantizar el equilibrio del sistema. Endesa comparte al 50% con Iberdrola la central nuclear de Garoña, en Burgos. El pasado mes de junio, el Gobierno decidió el cierre de esa instalación en 2013, en lugar de extender su vida útil.

Improvisación

“La decisión nuclear se tiene que tomar en los próximos años. Hay tiempo. Ojalá que no sea tan improvisada como la de Garoña”, dijo Brentán. La opción de prescindir de la energía nuclear tendrá un efecto “muy negativo” en la consecución de los retos del sector energético: seguridad del suministro, sostenibilidad y eficiencia en costes o competitividad, dijo. Hace unos días, Sánchez Galán cifró en 35.000 millones de euros adicionales la inversión necesaria para sustituir a las nucleares.

Por otra parte, Brentán también pidió que se abra una reflexión en cuanto a cómo repartir el sobrecoste que supone para el sistema eléctrico el modelo de primas a las energías renovables, y la conveniencia de atribuir una parte a los Presupuestos Generales del Estado.

Para Brentán, hay que avanzar en eliminación de las distorsiones que provocan en el mercado las renovables y evitar que éstas participen en la formación del precio de la electricidad. Brentán pidió que también se mitigue la distorsión que podría causar el carbón nacional y las ayudas que el Gobierno quiere introducir para que las eléctricas quemen ese mineral en sus centrales.

Más apertura de mercado

Brentán también pidió que se liberalice más el mercado, y se rebaje el listón establecido ahora para que los usuarios puedan acogerse a precios regulados, desde los 10 kilovatios a los 3 kilovatios.

Más información: Expansion.com

planta-biomasa-pellets-energias-alternativas-limpias-biocombustible-eficiencia-energetica-ahorro-calefaccionLas llamadas energías limpias son también una fuente generadora de actividad económica. La empresa gijonesa Jomasa construirá en Burgos una planta de «pellets» con capacidad para producir 80.000 toneladas al año de este material procedente de los residuos del bosque y que surte a las calderas de biomasa para producir energía. El proyecto representa la primera incursión de la firma gijonesa en el mercado de las energías renovables e incluye una inversión aproximada de nueve millones de euros, con la previsión de crear entre 27 y 30 puestos de trabajo para una instalación totalmente automatizada que funcionará las 24 horas del día a tres turnos.

Una caldera alimentada con «pellets» reduce a la mitad el gasto en combustible para la calefacción y el agua caliente. El consejero delegado de Jomasa, Joaquín García, explica así la proporción: «Un año de “pellets” son seis meses de gasóleo». Como ventajas de esta nueva fuente de energía limpia, García añade que se trata de un recurso inagotable, no genera problemas de almacenamiento, es inodoro y no entraña riesgos de emisiones. «Tenemos una dependencia excesiva del gas y del petróleo, pero no sabemos lo que va a pasar en el futuro», subraya el directivo, satisfecho del despertar español hacia la biomasa.

En 2006 se fabricaron 30.000 toneladas de «pellets» en todo el país; en 2007 fueron 95.000 y en 2008 se alcanzaron las 160.000 toneladas, el equivalente al consumo de unos 30.000 hogares. Teniendo en cuenta que una vivienda de tamaño medio emplea cinco toneladas al año de estas pequeñas pastillas de madera, las perspectivas de futuro son muy halagüeñas frente al previsible agotamiento de los combustibles fósiles.

Quince edificios del barrio ovetense de Buenavista ya lo han probado y comparten desde hace un año una caldera alimentada con «pellets». Para ellos el gasto en combustible para la calefacción y el agua caliente se ha reducido a la mitad: han bajado más de 200.000 euros al año. Los países nórdicos, Reino Unido, Austria, Italia y Alemania llevan años aprovechándose de las ventajas de la biomasa. En España, ayuntamientos y particulares han comenzado a incorporar calderas alimentadas por «pellets».

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