El consumo de electricidad cayó un 4,3% en 2009 en comparación con un año atrás, hasta los 255.721 megavatios por hora (MWh). Este retroceso, según la patronal del sector, Unesa, es una consecuencia de la crisis económica y representa el mayor descenso desde 1959, año en el que comenzó a elaborarse la estadística.

Se trata además del tercer ejercicio en estos 50 años en el que se contrae el consumo eléctrico neto. Los dos anteriores fueron 1993 y 2008, con reducciones del 0,3% y el 0,2%, respectivamente. En 2008, también se produjo una bajada del 0,2%. Ambos datos contrastan con los crecimientos anuales de entre el 2,7% y el 7,1% registrados durante el resto de la década.

La producción eléctrica también disminuyó, en un 5,1%, hasta los 300.684 millones de kilovatios por hora (kwh) y, en paralelo, las emisiones de C02 se recortaron en un 17%. En cuanto a las fuentes de producción, destaca la caída del 10,5% registrada en la nuclear y los descensos del 23,7% y el 9,1%, respectivamente, en las derivadas del carbón y el gas natural.

En el caso de la nuclear, Unesa ha atribuído el descenso a las paradas para realizar recarga de combustible, “que en algunos casos se ha prolongado más de lo habitual para tareas de aumento de potencia o la incorporación de nuevos sistemas”.

Avanzan las fuentes renovables:

En el sentido contrario, sobresale el incremento del 15,3% en la energía generada con fuentes renovables y el aumento del 8,4% que se anotó la hidroeléctrica.

Así, en 2009 las renovables produjeron el 18% del total de electricidad generada en España, el mismo porcentaje que la nuclear, con lo que las dos se colocan como segunda fuente de generación por detrás del gas natural, con un 36%. La producción a partir de carbón generó un 13% de la electricidad total, las instalaciones hidroeléctricas un 9% y los productos petrolíferos, el 6% restante.

Se reduce la inversión:

Este contexto de crisis económica (caída de la demanda, reducción del precio de las materias primas y aumento de la hidraulicidad) ha provocado que el precio medio ponderado de la electricidad en el mercado de producción disminuyera un 37% en comparación con el año anterior.

Con todo, durante 2009 las empresas integradas en Unesa -Iberdrola, Endesa, HC Energía, Unión Fenosa y E.ON- realizaron inversiones en activos eléctricos situados en España por importe de 5.630 millones de euros, cifra un 19% inferior a 2008.

Las inversiones en equipos de generación se contrajeron un 34%, hasta los 2.850 millones. La patronal ha subrayado que no se trata de la anulación de programas de inversiones, sino de “adaptación sus tiempos de ejecución a las necesidades del servicio”.

Por contra, la inversión relacionada con la actividad de distribución creció un 6,5%, hasta sumar 2.780 millones de euros, “con el fin de responder a las necesidades que en cada momento plantea la garantía y seguridad del suministro”, ha destacado Unesa.

Según datos de la patronal, las eléctricas destinaron a inversiones el 61,2% de los recursos obtenidos por su actividad en el mercado doméstico. No obstante, el déficit de tarifa supuso casi el 44% de los flujos de caja generados por las eléctricas.

Con todo, las empresas del sector incrementaron su deuda financiera en un total de 4.000 millones de euros para acometer el proceso inversor, pero también para atender a sus necesidades financieras.

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Una de las escasas lecturas positivas que pueden hacerse de la crisis económica global se enmarca en el cuidado medioambiental. La industria ha logrado reducir un 17% los gases contaminantes que emite a la atmósfera durante el primer semestre de 2009, según las estadísticas del Observatorio de Cambio Climático coordinador por el profesor gallego Xavier Labandeira.

La disminución de la producción de cemento, derivada de la caída de la actividad en el sector de la construcción, y el auge de las energías renovables, como la solar y la eólica, que suben escalones en su carrera por alcanzar a los combustibles tradicionales, constituyen en la actualidad dos pilares básicos en la lucha contra los efectos del cambio climático.

“La energía y los procesos industriales, con un elevado peso de la producción de cemento, han generado desde el año 2000 un 97% de las emisiones nacionales de C02. De hecho, las emisiones estimadas para 2008 generadas por la quema de combustibles y el cemento fueron 50% mayores que las registradas en 1990; por lo que España se ubicaría 35 puntos por encima del objetivo definido en el Protocolo de Kioto”, según los datos del observatorio. El descenso de la construcción propició este año una reducción de la producción de clínker, de modo que las emisiones disminuyeron un 30%. En el sector eléctrico cayeron un 14% debido a la bajada de un 6,2% en la demanda de electricidad y el aumento en la participación relativa de la energía hidráulica y las de régimen especial.

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