Una vez más, un nuevo foro ha desvelado las carencias de la bioenergía en España. Las conclusiones de la IV Jornada Hispano-Alemana de Bioenergía revelan el limitado grado de desarrollo y de incentivos públicos que sufre la biomasa en nuestro país, hasta el punto que se exporta biomasa que se beneficia de mayores incentivos en los lugares de destino.

El viernes concluyó la IV Jornada Hispano-Alemana de Bioenergía, organizada por la Cámara de Comercio Alemana para España, que supuso una nueva evidencia del retraso que lleva España en este materia, especialmente si se compara con países como Alemania, que volvió a mostrar las realidades políticas, económicas y ambientales que la hacen ser puntera en esta materia, en especial en el campo del biogás.

Christian Bobbert, consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la Embajada de la República Federal de Alemania, dejó claro desde la inauguración que “la biomasa es hoy la única fuente de energía renovable que puede abastecer de calor, electricidad y carburantes de forma sostenible”. Poco tardó José María Martínez, de la Unidad de Biomasa del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), en demostrar que en España, todavía, no se lleva a la práctica con rigor esta máxima.

Martínez lamentó que en España aún no hay un mercado potencial de la biomasa debido a que “las primas a la generación de electricidad mediante esta fuente de energía no la hacen viable económicamente”. Las conclusiones de la jornada inciden además en que se da la paradoja de que, aunque somos un país muy dependiente energéticamente, la mayoría de la biomasa se exporta a Europa, sobre todo a Italia y Reino Unido, debido a que allí las primas para la generación eléctrica son más altas, y por lo tanto, pueden pagar un precio mayor.

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José María Martínez, de la Unidad de Biomasa del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) desglosó las ventajas de la producción de biomasa: por un lado medioambientales, pues no contribuye al efecto invernadero ni a la lluvia ácida; por otro lado sociales, generando empleo mediante el desarrollo de los cultivos energéticos; y finalmente económicas, ya que las empresas e industrias pueden vender sus residuos a los productores de biomasa como materia prima.

Martínez lamentó que en España aún no hay un mercado potencial de la biomasa debido a que “las primas a la generación de electricidad mediante esta fuente de energía no la hacen viable económicamente”. De hecho, se da la paradoja de que, aunque España es un país muy dependiente energéticamente, la mayoría de la biomasa se exporta a Europa, sobre todo a Italia y Reino Unido, debido a que allí las primas para la generación eléctrica son más altas, y por lo tanto, pueden pagar un precio mayor.

Por su parte Antonio Gonzalo, responsable de Mercados de la Asociación de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM), manifestó que las pymes del sector de las bioenergías no pueden quedarse paralizadas frente a la falta de apoyo institucional, sino que tienen que abrir mercados destacando las ventajas de la biomasa en utilidad, precio y costes.

Gonzalo hizo también hincapié en las posibilidades de la biomasa como actividad generadora de empleo local. Por cada terawatio hora producido en el paso de gasoleo o gas natural a biomasa se crean 300 puestos de trabajo directos y 100 indirectos.

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