El consejo de administración de la Comisión Nacional de Energía (CNE) se reunió ayer de manera extraordinaria para estudiar el Real Decreto elaborado por el Gobierno para incentivar el uso de las centrales eléctricas que funcionan con carbón nacional, de forma que se cumpla lo pactado en el Plan del Carbón y se acabe con la crisis que está llevando al borde del colapso a las empresas mineras.

La conclusión del regulador es que el Ejecutivo o bien debería poner en marcha mecanismos alternativos distintos a los que quiere aprobar, o bien tendría que introducir una serie de mejoras en su propuesta legislativa. El consejo se pronunció a este respecto por unanimidad, con la excepción de Luis Albentosa, uno de los vocales propuestos por el PSOE, según explicaron en fuentes conocedoras de la reunión.

En concreto, la CNE defiende dos alternativas para también lograr que se reactive el uso de las térmicas. En primer lugar, apuesta por un sistema de primas para las centrales que usen carbón autóctono, con el fin de que sean competitivas respecto al resto de plantas. Según el organismo, “esta medida sería similar al sistema de incentivos existentes para las instalaciones de régimen especial”, es decir, para energías renovables como la eólica o la solar.

Sólo la minería subterránea

A su juicio, esta medida tendría un impacto sobre el precio de mercado de la electricidad “poco significativo” si se limitan las cantidades de carbón nacional que estarían obligadas a consumir las eléctricas. En concreto, la CNE quiere que queden fuera del Plan del Carbón las producciones de mineral a cielo abierto y que sólo se contemple la minería subterránea.

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