«Las plantas nos dan de comer y nos ayudan a prevenir y a cuidar enfermedades, el gobierno debería mimar mucho más las investigaciones que se centran en conocer mejor a las plantas», así de claro se manifiesta Rafael Lozano, máximo representante de la política científica en agricultura a nivel nacional del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Lozano estuvo ayer en la Estación Experimental del Zaidín (CSIC) para ofrecer una charla sobre el estado de la investigación agraria en España y las políticas que la rigen. Según el experto, las dos líneas de futuro en este ámbito son la genética aplicada y la biomasa. Sobre la primera de ellas explica que alterar genéticamente a las plantas es una fórmula muy eficaz para «hacer los cultivos tolerantes a plagas y a enfermedades y mejorar la calidad del producto final», además de para «conseguir elaborar sistemas de cultivo más sostenibles, con un menor consumo de agua y sin usar pesticidas o compuestos que contaminen el entorno», añade.

Por otro lado, el experto asegura que es imprescindible optimizar la producción de biomasa en el país para que ocupe el lugar que le pertenece como fuente renovable.

El investigador granadino relata que aunque la agricultura está muy desarrollada en España, «estamos en una situación ampliamente mejorable y nuestro país debería apoyar mucho más a estas investigaciones», un hecho que, según el experto, ya se ha producido en otros países como Holanda, Francia, Reino Unido o EE UU.

Lozano indica que el avance y el progreso de este sector pasa por tres pilares, el primero de ellos es la investigación básica, que consiste en el trabajo de base y que es esencial como punto de partida. El segundo es la investigación aplicada, es decir, buscar una manera de mejorar la productividad a partir de esa base. Y el tercero reside en conseguir una interacción efectiva entre poder público y privado para financiar dichos proyectos.

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