La patronal de pequeñas empresas distribuidoras, comercializadoras y productoras de electricidad, CIDE, pidió hoy que las primas al régimen especial se trasladen, en su totalidad o en parte, desde la tarifa eléctrica hasta los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Además, lamentó la “insuficiente” retribución para la actividad de distribución y alertó de que esta circunstancia “pone en peligro tanto el mantenimiento de las redes como las nuevas inversiones”.

En concreto, advierte de que a la partida destinada a la distribución de electricidad se le va a aplicar durante el próximo ejercicio un IPC negativo, en un momento en el que las pequeñas empresas aún se están adaptando al proceso de liberalización del sector.

Para CIDE, esta medida es “injusta” y “poco oportuna”, ya que las pequeñas empresas del sector eléctrico están teniendo que adaptarse muy rápidamente a un nuevo modelo de gestión de su negocio, al tiempo que responden a nuevas obligaciones como la puesta en marcha de los sistema de telegestión de contadores domésticos.

“No es aceptable que el Ministerio (de Industria) introduzca rebajas en los ingresos de estas empresas si lo que se pretende es disponer de una red eléctrica robusta y segura”, añade, antes de calificar de “absurdo” utilizar como argumento para aplicar la medida la menor demanda energética.

“Las líneas eléctricas instaladas no se desmontan porque no se consuma, sino que hay que seguir manteniéndolas, es más, el distribuidor tiene obligación de realizar nuevas instalaciones a cada solicitud de nuevo suministro”, por lo que “no es admisible que se establezcan recortes en la actividad de distribución”, añade.

PRIMAS Y DÉFICIT.

Por otro lado, los pequeños distribuidores indican que sólo las primas al régimen especial y los pagos previstos de las anualidades correspondientes al déficit de tarifa de años anteriores suponen un 49% de los costes previstos en la tarifa de acceso para el ejercicio 2010

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Una de las escasas lecturas positivas que pueden hacerse de la crisis económica global se enmarca en el cuidado medioambiental. La industria ha logrado reducir un 17% los gases contaminantes que emite a la atmósfera durante el primer semestre de 2009, según las estadísticas del Observatorio de Cambio Climático coordinador por el profesor gallego Xavier Labandeira.

La disminución de la producción de cemento, derivada de la caída de la actividad en el sector de la construcción, y el auge de las energías renovables, como la solar y la eólica, que suben escalones en su carrera por alcanzar a los combustibles tradicionales, constituyen en la actualidad dos pilares básicos en la lucha contra los efectos del cambio climático.

“La energía y los procesos industriales, con un elevado peso de la producción de cemento, han generado desde el año 2000 un 97% de las emisiones nacionales de C02. De hecho, las emisiones estimadas para 2008 generadas por la quema de combustibles y el cemento fueron 50% mayores que las registradas en 1990; por lo que España se ubicaría 35 puntos por encima del objetivo definido en el Protocolo de Kioto”, según los datos del observatorio. El descenso de la construcción propició este año una reducción de la producción de clínker, de modo que las emisiones disminuyeron un 30%. En el sector eléctrico cayeron un 14% debido a la bajada de un 6,2% en la demanda de electricidad y el aumento en la participación relativa de la energía hidráulica y las de régimen especial.

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