Una tecnología desarrollada por el ingeniero brasileño Adriano Mohlecke le permitirá al país comenzar a producir a escala industrial sus propios páneles de generación de energía solar 15 por ciento menos que el costo de los importados.

La tecnología fue desarrollada en el estado brasileño de Río Grande do Sul, que esta semana entregó los primeros 200 módulos fotovoltaicos producidos en su planta piloto.

La iniciativa de Mohlecke convirtió a Brasil en uno de los pocos países del mundo que produce los equipos que permiten transformar la energía solar en energía eléctrica.

La invención le permitió al investigador brasileño adjudicarse en 2002 el Premio Joven Científico, galardón otorgado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología para la innovación entre estudiantes.

Además de haber desarrollado un generador de energía solar con tecnología brasileña, Moehlecke, en asociación con la investigadora Izete Zanesco, desarrolló un sistema y una planta piloto que permite producir los páneles a escala industrial y a precios inferiores a los de los equipos importados.

Las primeras 200 unidades fueron entregadas a las empresas Petrobras, Eletrosul, Companhia Estadual de Energia Elétrica (Ceee) y la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), que financiaron el tema.

“La energía solar fotovoltaica es la forma de energía renovable que más crece a escala mundial, con tasas de expansión anual de entre 60 y 80 por ciento, pero en Brasil no había industrias con tecnología comercial capaces de producir los módulos”, aseguró Moehlecke.

“Ahora tenemos condiciones de transferir esa tecnología a los inversores interesados”, agregó el investigador, quien seguirá de cerca la evolución del proyecto.

Más información: LaRepublica.com.co

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Las eléctricas echan chispas con las propuestas de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). La última recomendación del organismo se centra en rebajar la remuneración de las eléctricas, a quienes se les recompensa por invertir en la red para que sea lo más segura posible y reducir la posibilidad de apagones o fallos.

Pero lo que más ha crispado al sector es que el regulador pide revisar la remuneración ya aprobada para 2009 por debajo de la previsión oficial. La batalla está servida y ahora estas compañías amenazan con frenar sus inversiones.

Las alegaciones de los grupos energéticos a través de la patronal Unesa, a las que ha tenido acceso elEconomista, critican que la CNE ha fijado una remuneración para 2010 similar a la de este año y ha reducido la prevista para 2009 por la propia institución de entre 4.746 y 5.031 millones hasta los 4.342 millones, lo que afectaría al balance de estas empresas que ya se han apuntado en sus cuentas su retribución correspondiente que en el peor de los casos iba a ser de 4.416 millones de euros.

Fórmula provisional

Además, las compañías apuntan que la metodología que defiende la CNE está “alejada de la realidad y de los planes previstos”. Estas empresas aprovechan sus alegaciones para hacer una propuesta sectorial planteada por Unesa, que opta por una fórmula provisional, en tanto se estudian los nuevos modelos.

Las eléctricas insisten en que esta reducción ha causado “una incertidumbre regulatoria sin precedentes, que hace imposible mantener los planes presentados para los próximos años”.

Las compañías esgrimen sus argumentos y apuntan que la suspensión de las inversiones previstas “agudizará la crisis del sector y la extenderá a las empresas de servicios y fabricantes de bienes de equipo”. También señalan que “supone perder la oportunidad de mejorar la calidad de suministro, con inversiones eficientes que generen empleo de alta cualificación y con un carácter local”.

Una red española menos eficiente

Iberdrola, Endesa,E.ON, GasNatural, entre otras, aseguran que para que un consumidor tenga una calidad de servicio similar a la de un francés -es decir, un 70% mejor- sería necesario duplicar la retribución. En la misma línea, si se quiere igualar con un cliente de Reino Unido, para conseguir un suministro dos veces más fiable, se debería incrementar la retribución en un 50%.

Las reivindicaciones de estas empresas señalan que los nuevos planteamientos energéticos exigirán a corto plazo una red más mallada y el desarrollo y la implantación de redes inteligentes, capaces de integrar de manera dinámica las acciones tanto de los consumidores -con sus futuros contadores inteligentes- como de los generadores.

Por ello, las eléctricas han solicitado a al organismo que preside Maite Costa que confíe en los planes de inversión presentados a las distintas administraciones.

Ha sido tal la crispación generada en el sector, que la CNE se ha replanteado su postura. En un informe publicado esta semana, la Comisión propone que se restablezca las retribuciones iniciales previstas para 2009 y 2010, al entender que la nueva propuesta adolece de una gran “complejidad” puesto que se negocia sobre las inversiones ya hechas y a pasado, cuando debería realizarse sobre las inversiones previstas.

Más información: El Econ0mista

Más de 6.300 clientes de alta tensión, en su mayoría administraciones públicas, pueden quedarse sin luz en enero por no haber contratado su suministro en el mercado eléctrico y seguir acogidos a la tarifa regulada, según datos de las principales compañías eléctricas.

Estos usuarios deben estar obligatoriamente en el mercado libre desde el 1 de julio de 2008, aunque se les concedió un año de plazo para hacer el cambio, que posteriormente se amplió seis meses. Desde entonces, estos usuarios sufren recargos en su factura, que inicialmente fueron del 5% al trimestre y que desde julio de este año son del 20% sobre la Tarifa de Último Recurso (TUR), la única que fija el Gobierno.

Fuentes del Ministerio de Industria han apuntado que el Ejecutivo no tiene previsto aprobar una nueva ampliación, por lo que las comercializadoras podrán cortar la luz a estos clientes indebidamente acogidos a tarifa salvo en el caso de servicios esenciales, como pueden ser los hospitalarios, el alumbrado urbano o las instalaciones militares.

Por su parte, representantes del sector explicaron que muchos de estos puntos de suministro de alta tensión pendientes de pasar a mercado corresponden a organismos y administraciones públicas que tienen una menor movilidad a la hora de hacer cambios y que deben convocar concursos para adjudicar contratos. En otros casos, el problema radica en que las compañías, dado su historial como clientes acogidos a tarifa, los consideran “malos pagadores” y no les ofrecen contratos por morosos.

Dificultades del mercado liberalizado:

Antes del verano, los clientes de alta tensión indebidamente acogidos a tarifa rondaban los 20.000, cifra que se ha reducido sensiblemente tras las campañas de captación individualizadas efectuadas por las eléctricas, que buscan la forma legal de poder traspasarlas a una comercializadora libre.

En su última reunión del año, el Consejo de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) analizó las dificultades para contratar el suministro de energía eléctrica en el mercado liberalizado que están enfrentando muchas entidades locales y otras administraciones públicas.

Tras el análisis, el supervisor de los mercados energéticos ha abierto un expediente informativo para analizar los casos de los que tiene conocimiento y, en su caso, formular a Industria una propuesta regulatoria que permita paliar “razonablemente” las dificultades detectadas.

Fin de las tarifas reguladas:

El 1 de julio de 2008 desaparecieron todas las tarifas reguladas de alta tensión y en julio de este año ocurrió lo mismo con las de media y baja tensión, salvo para aquellos usuarios con potencias contratadas iguales o inferiores a los 10 kilovatios (unos 25 millones hogares y pequeños negocios), que pueden escoger entre acudir al mercado o acogerse a la TUR.

Los clientes con potencias superiores a 10 kilovatios que aún no están en el mercado libre -principalmente empresas- sufrirán recargos del 5% al trimestre sobre la tarifa hasta abril de 2010, con lo que al final del periodo sumarían un sobrecoste del 15%.

A partir de esa fecha, pagarán la TUR más un recargo del 20% y dispondrán de otros seis meses para elegir comercializadora, tras lo que, en caso contrario, les será cortado el suministro.

Más información: ABC

En los años 80 se extendió por el mundo la creencia de que la energía nuclear debía desaparecer de la faz de la tierra, tanto en sus manifestaciones bélicas como en las correspondientes a la generación de electricidad. La bandera antinuclear fue enarbolada fundamentalmente por los sectores denominados progresistas, pertenecientes fundamentalmente a los movimientos de izquierdas, que al margen de las razones, en aquellos tiempos objetivas, derivadas de graves accidentes, como los de Three Mile Island y Chernobil, veían en la energía nuclear una nueva forma de dominio por parte de las grandes potencias. Por otro lado, la idea de que los residuos radiactivos de alta actividad se mantuvieran activos durante miles de años, generaba una sensación de vértigo a la sociedad, que intuía que no podíamos dejar ese problema a las generaciones venideras.

Con cierta frecuencia, algunos de los llamados progresistas, paradójicamente, se anclan en viejas ideas del pasado y no progresan ni evolucionan, en consonancia con los cambios que se generan con el desarrollo tecnológico. Las tecnologías de generación eléctrica mediante la fisión nuclear cuentan con más de 50 años de experiencia. Disponemos hoy en el mundo de unas 440 centrales nucleares en operación (con una potencia de 370 GWe) repartidas por más de 30 países. La energía eléctrica generada por estas tecnologías supone en la actualidad el 16% del total.

No cabe duda de que del análisis empírico de la experiencia de la generación eléctrica nuclear pueden sacarse conclusiones muy positivas en los tres vectores que orientan toda estrategia energética: seguridad de suministro, competitividad y sostenibilidad. Y todo ello, a pesar de que en los últimos 25 años, debido a la «moratoria nuclear» general, se han realizado insuficientes esfuerzos en las áreas de investigación minera, e investigación y desarrollo de las propias tecnologías de generación nuclear de fisión y de fusión y en el tratamiento del combustible nuclear gastado.

Así pues, disponemos ya de las llamadas tecnologías de tercera generación, que resultan mucho más eficientes en el terreno energético, económico y medioambiental, y que mejoran notablemente los ya altísimos niveles de seguridad de la segunda generación, introduciendo medidas de seguridad pasivas, simplificando los sistemas de operación e incrementando las redundancias en los sistemas de control.

Es evidente que las primeras centrales que se instalen sufrirán el síndrome del «first of a kind» como sucede con todos los prototipos y en particular con los de este ámbito, en donde, precisamente por razones de seguridad, la regulación es y debe ser muy severa, induciendo costes muy importantes en las primeras unidades, hasta que se establezcan y estabilicen los estándares consiguientes.

Sin embargo, el llamado renacimiento nuclear va a producir unas economías de escala y unos niveles de estandarización, que, sin duda, van a facilitar la reducción de los costes de capital mediante el abaratamiento de los costes de ingeniería, equipos e instalaciones, al tiempo que el acortamiento en los tiempos de licenciamiento y construcción reducirán también la inversión específica y el riesgo financiero.

En la actualidad se están construyendo unas 40 nuevas centrales nucleares en el mundo (de las que 4 en la Unión Europea, 1 en Francia, otra en Finlandia y 2 en Eslovaquia), existen unos 100 proyectos nuevos planificados, que están en distintas fases de análisis y preconstrucción y unas 200 propuestas de nuevas centrales.

A medio plazo, la energía nuclear podría aportar al sistema eléctrico español y, a través de una adecuada regulación, al mundo empresarial, los siguientes elementos:

– Una fuente de energía limpia, segura y competitiva

– Una aportación de generación eléctrica de base, necesaria en todo sistema que pretenda garantizar el suministro.

– Una fuente de energía a costes estables, ya que las posibles fluctuaciones de precio de la materia prima energética (uranio) tienen escasa repercusión en el coste de generación.

– Un mayor grado de independencia energética del país, derivado no sólo del factor «diversificación», sino de la capacidad de almacenamiento del propio combustible nuclear y de la seguridad de suministro del uranio y del proceso de fabricación del combustible, habida cuenta de la naturaleza de los países suministradores.

– La creación de valor y de riqueza y de conocimiento y tecnología que puede suponer el proceso de modernización de las centrales actuales y el desarrollo y la construcción de nuevas centrales de tercera generación.

– Los beneficios inducidos, en el terreno económico, tecnológico e industrial para toda la sociedad española.

– Reducción de las emisiones de CO2.

No olvidemos también, que España es un país industrial, aunque muchos economistas pretendan ignorarlo. La industria básica es en general muy intensiva en consumo energético-eléctrico y para ella, la energía eléctrica es una materia prima, que incorpora a sus productos, que tiene que vender en el mercado internacional a precios competitivos. Si el sistema eléctrico no ofrece a la industria básica una energía eléctrica a precios competitivos, se producirá una inevitable deslocalización, aunque la eficiencia energética de esos industriales sea alta y su comportamiento económico, tecnológico y medioambiental sea el adecuado. A mi juicio, sólo la energía nuclear puede ofrecer garantía de suministro competitivo de energía eléctrica en base, a precios estables, a estos grandes consumidores.

Ante tantas ventajas, la energía nuclear se enfrenta también a algunos inconvenientes. El principal es una opinión pública mal informada que cree que las centrales nucleares explotan como las bombas atómicas, y piensa que una incidencia sin importancia reportada por una central, siguiendo las normas dictadas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), puede suponer un peligro para la población. O que los residuos de alta actividad son un verdadero peligro, a pesar de que existen soluciones adecuadas para su almacenamiento y control. Está demostrado, en cualquier caso, que cuanta mayor información tiene una sociedad, menores reticencias existen hacia la energía nuclear.

Los países más avanzados tecnológicamente, como EEUU, Japón, Francia, Reino Unido, Finlandia, Suecia… han apostado claramente por invertir de nuevo en estas tecnologías, que, como cualquier otra, tiene sus inconvenientes, pero también muchas ventajas; la dinámica de los tiempos nos lleva a concluir que lo probable es que los inconvenientes (gracias a la tecnología) vayan disminuyendo y las ventajas (también gracias a la tecnología y como consecuencia del creciente desbalance entre oferta y demanda energética y por la necesidad de reducir las emisiones de CO2) vayan aumentando.

Resulta curioso que un país como el nuestro, tan dependiente energéticamente, y que está convencido de que la tecnología y el conocimiento es el camino a seguir para garantizar nuestro progreso y prosperidad, esté tan cerrado a considerar estas tecnologías de futuro como parte esencial de su mix energético. Resulta sorprendente que muchos de nuestros dirigentes políticos, que se sitúan en el lado de la modernidad y el progreso, rechazan incluso el debate sereno, viéndose dominados por los prejuicios y anclados al pasado por imprudentes promesas.

Al margen de las consideraciones que cada uno podamos hacernos en función de nuestra información, la que nos facilitan las personas o los medios que influyen sobre nosotros y por encima de los prejuicios que inevitablemente todos tenemos, creo que es recomendable observar lo que hacen otros países, admirados por su comportamiento racional, responsable y efectivo, y reflexionar sobre si no estaremos equivocados. Al menos, deberíamos dejar de un lado y por un momento nuestros prejuicios y debatir honestamente el asunto para tratar de llegar a la conclusión que sea más beneficiosa para los intereses generales de los españoles y no aferrarnos conservadoramente a nuestras ideas (¿o más bien prejuicios?) del pasado. Ser antinuclear, hoy en día, ya no es progresista sino más bien todo lo contrario.

Más información: ABC

“Su utilización, en comparación con cualquier combustible fósil, genera más empleo, aumenta la recaudación en cotizaciones y tributaria, disminuye el déficit exterior y suministra energía al cliente final a precios inferiores”. Así de contundente se muestra la Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo) en un informe que sirve de aportación de la patronal forestal al nuevo Plan de Energías Renovables actualmente en elaboración.

Si se tienen en cuenta todas las ventajas laborales y económicas enunciadas, no es de extrañar que en Asemfo afirmen que tienen una salida ecológicamente sostenible a la crisis: “la biomasa forestal primaria, la que se extrae de nuestros montes y bosques”. Según la principal conclusión de un estudio financiado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en el que se analizan las “posibilidades, necesidades y expectativas” del sector, Asemfo considera que “la biomasa forestal genera más empleo y suministra energía más barata y limpia que el gas y el gasóleo”.

El documento subraya que es “muy alta la actual disponibilidad de biomasa forestal primaria en nuestros montes para destinos energéticos. Puede estimarse en más de 10 millones de toneladas/año (con el 25% de humedad) las necesarias para mantener un nivel de gestión silvícola razonable, totalmente compatible con la mejora de nuestras masas”.

 

10.000 puestos de trabajo directos en el monte

Otro de los cálculos que se hacen en el estudio es que “la utilización de esta biomasa se autofinancia en precios de 15-20 euros megavatio hora (MWh) y genera unos 10.000 puestos de trabajo directos en el monte”. Sin embargo, puntualizan que alcanzar este nivel de utilización requiere fomentar los usos térmicos y eléctricos. Para Asemfo, a pesar de su demostrada eficiencia como fuente de energía térmica, ésta “no ha tenido ningún tipo de apoyo significativo durante el actual PER 2005-2010”. Pero recuerda que el enfoque de contabilización de energía final de la nueva directiva de renovables obliga a España a hacer un especial esfuerzo en su utilización para usos térmicos. “Y fomentarla como fuente primaria de energía eléctrica”, apostillan.

Asemfo aprovecha para pedir al Gobierno que “desarrolle un mercado amplio y transparente de la biomasa forestal basado en criterios económicos, ecológicos y sociales” e insiste en sus ventajas “sostenibles”: combustible de fácil gestión, puede utilizarse en el momento y en el lugar en que se demande energía; no es un producto tóxico ni peligroso; crea empleo rural directo e indirecto; su utilización es idónea a pequeña escala en instalaciones con sistemas de limpieza de humos poco sofisticados; y el sector está en condiciones de recoger la biomasa forestal de la manera más eficiente posible.

Por último, y en comparación con otros biocombustibles, el informe recalca también otras ventajas, como que la combustión no produce en cantidad significativa elementos corrosivos (cloro en la biomasa herbácea) o tóxicos (productos de combustión de pinturas y colas en la biomasa recuperada o RSU).

Igualmente, reconocen que al tener un porcentaje de humedad variable y en algunos casos elevado, su capacidad calorífica puede ser menor que otras biomasas sólidas, característica que facilita su gestión a empresas de servicios que suministran energía térmica en contador. Para finalizar, afirman que sus costes de extracción son algo superiores que los de la paja, cáscara o hueso, pero muy inferiores al del gas natural y el gasóleo.

Más información: Energías Renovables

Las cenizas procedentes de la producción de energía eléctrica en las plantas de biomasa serán aprovechadas a partir de ahora para la construcción de los taludes de las carreteras. La fórmula consiste en aprovechar el material de la quema de los restos de la poda del olivar y del alpejuro de las almazaras. Así lo aseguran desde la Consejería de Obras Públicas de la Junta, que está experimentando con este material en la Autovía del Olivar a su paso por la provincia de Jaén.

Los primeros ensayos se están realizando en el tramo entre el enlace oeste de Baeza con el enlace norte de Puente del Obispo de dicha autovía. El delegado provincial de Obras Públicas y Transportes, Rafael Valdivielso acudió ayer a visitar las obras y aseguró que «este estudio se incluye dentro del desarrollo de nuevas tecnologías sostenibles que permitan el uso de materiales cuyo destino habitual ha sido el vertedero y que, a la vez, minimicen las afecciones al medio ambiente por la construcción de infraestructuras» destaca.

El tramo elegido se trata de una zona geológicamente complicada para la construcción de infraestructuras, debido a la presencia de arcillas y margas que hacen que el suelo sea tendente a las deformaciones y a los deslizamientos, sobre los que es necesario hacer una intensa labor de estabilización y mantenimiento.

Este proyecto de innovación es producto de un convenio suscrito entre la Junta, la Diputación Provincial de Jaén y la empresa SACYR y cuenta con la participación de las universidades de Jaén y Granada.

Más información: Ideal.es

La compañía energética Iberdrola comenzará en los próximos meses a trabajar en un nuevo proyecto, denominado Investigación Cenit Verde, que tiene el objetivo de impulsar la investigación en el ámbito del automóvil eléctrico y cuenta con un presupuesto de 39,7 millones de euros, informó hoy la compañía, que señaló que esta iniciativa fue aprobada hoy por el Ministerio de Ciencia e Innovación.

El proyecto en el que participa Iberdrola tendrá una duración de cuatro años y está liderado por la firma automovilística española Seat, aunque también participan otros 18 socios, entre los que se encuentran empresas energéticas, de infraestructuras, del automóvil y de tecnologías de la información.

El proyecto Investigación Cenit Verde está dividido en seis áreas temáticas. Iberdrola trabajará en la relacionada con la integración de estos vehículos en el sistema eléctrico y además se encargará de analizar el impacto de la introducción de los mismos en la red de distribución.

Asimismo, la entidad energética también realizará estudios de los diversos tipos de vehículos eléctricos, así como del uso de las redes inteligentes y del desarrollo de infraestructuras de carga que aumenten la manera de aprovechar las energías renovables.

Más información: Europapress.es